Mostrando las entradas con la etiqueta ¿Cuánto vale un año?. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ¿Cuánto vale un año?. Mostrar todas las entradas

Palabras de nieve y fuego

Dos años de haber visto el mensaje en la botella.....


No me ilusiono, admito, es de mi gusto,
que soy un hombre igual a todos.
Trabajo en algo, cobro
un sueldo insuficiente; me divierto
cuando puedo, o me aburro hasta morirme;
hablo, me callo a veces, pido
mi comida, y a ratos
quisiera ser feliz gloriosamente,
y hago el amor, o voy y vengo
sin que nadie me siga. Tengo un perro
y algunas cosas mìas.

En general, no estoy conforme
ni me resigno. Quiero mi derecho,
de hombre comùn, a deshacerme
la frente contra el muro, a golperame,
en plena lucidez, contra los ojos
cerrados de las puertas; o de plano
y porque sí, a treparme en un silla,
en cualquier calle, a los mariachi,
y cantar las cosas que me placen.

Tambièn, monumental, hago mi juego
en serio con las gentes,
segùn las reglas, y reclamo
mis ganancias y pèrdidas, y busco
la revancha, o perdono
por generoso o por flojera.

Manos de hombre tengo; manos
para tomar, de las cosas que existen,
lo que por hombre se me debe,
y, por lo que yo debo, hacer algunas
de las cosas que faltan.

Y reconozco que me importa
ser pobre, y que me humilla,
y que lo disimulo por orgullo.

Tù, compañero, còmplice que llevo
dentro de todos, junto a mì, lo sabes.
Hermano de trabajos que caminas
en hombres y mujeres apretado
como la carne contra el hueso,
y vives y sudas y alborotas
en mì y conmigo y para mì y contigo.

Poema 15, Fuego de pobres.

Entre la curiosidad, y el juego de los dados


Hoy, Milord, se cumple un año de haber recibido el mensaje en la botella...

Las calles desde esos días no son las mismas.
Las hojas en otoño siguen arrastrando una melancolía que regresa, tal vez regresa en pequeños destellos en los ojos.

La gente pasa, habla con el compás de los pies en el asfalto
bajo el sino de los que cruzan sin mirarse...

La piel se estremece en este aire, porque no es ajena
(y recuerda, cor, codis, corazón; las letras que se fueron deprisa; y las que sehan quedado para SIEMPRE... )


Los discos de Chopin, los desvelos, los túneles de cristal.
Los poemas del cómplice libro No me ilusiono admito, es de mi gusto...

Un cubículo gélido en la biblioteca; una oficina con vista a los danzantes...

Tu alma de tahúr,
Mi primer estremecimiento,

Los parques,
Los libros,

La iglesias llenas de flores.
Los violines,

El balcón
y una enredadera cayendo en la fuente...

teléfonos, trenes,
la noche y las etrellas.


Y es otoño, el otoño de la caja de Pandora.

pero ya no es el mismo otoño...

Porque ya hay palabras,

palabras de nieve y fuego.