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Un poco o un mucho


Estos días había estado muy triste. Tal vez es abril y son los días nublados que reciento más porque en Puebla hacía bastante calor.

Miento.

Es abril y por fechas como estás suelen deambular por la casa los fantasmas.

El lunes (vaya, ayer fue lunes) fui al Fondo de Cultura a comprar un libro. A pesar de que es de dicha editorial no lo tenían, así que pasé a la Gandhi. Sí, allí estaba esa orilla de la jardinera donde me senté hace ya un rato, y vi acercarse a mí un hombre corpulento y de lentes, murmurando "Perdón, perdón, nunca se hace esperar a una dama"

No pude con la nostalgia y ya que traía un libro (Hotel Savoy, de Joseph Roth) fui a leer a ese parque. Recorrí los caminos diminutos hasta que encontré una banca disponible. Las vendedoras pasaban de largo cuando, al ofrecerme chucherías, miraban mi expresión. Sí, estaba triste.

No pude reconocer en que banca nos sentamos aquella vez. Pero debió ser una no tan alejada de la avenida, porque recuerdo que fuimos a la tienda y tomé un jugo y él un agua. Llevaba una blusa algo escotada, una falda larga y el cabello recogido. Ese día, no permitió que lo abrazara.


***

Debido a la semana del congreso, no pude ir a las clases del diplomado. Lo sentí aun más porque justo en esas dos sesiones vimos (bueno, vieron) Budismo. Pero hoy fue la conclusión.

Ahora me siento muy bien. Mi perspectiva sobre varias cosas cambió esta tarde. Sobre todo fue un tiempo de atención y reflexión: "la enseñanza del Buda dice que no hay momentos ordinarios" La magia está en hacer conciente cada momento, con su riqueza.

En varios estadíos de la clase sentí como esa especie de sube y baja en el pecho, entre el dolor y una sensación parecida a la paz. En palabras de La mija, "hice caquita" (jeje, una caquita espiritual)


"Hay tres venenos que afectan la mente y el alma: la ignorancia, el apego y la aversión"

No voy a ponerme a pasar apuntes esta noche pero ignorancia querría decir la "crónica inhabilidad para comprender las caracterísrticas fundamentales de la realidad", el apego " El hábito mental a través del cual tendemos a sobre estimar y proyectar cualidades positivas sobre objetos, personas, circunstancias o ideas que no las tienen... y las subestimamos como una fuente inherente de dolor, infelicidad y sufrimiento"

Y en ese momento me cayó el veinte de lo que Du quería decir cuando, enmedio de la decisión crucial entre un suéter rojo y uno azul, me aseveró "Si, mija, pero hay que separar lo que FUE, de lo que SIGNIFICÓ"

***

Me siento muy bien porque Joseph Roth me golpeó y porque quiero leer más de él. Me siento aun más contenta porque me topé con El cuaderno rojo, de Paul Auster y lo devoré. Si los Pequeños equívocos sin importancia de Tabucchi me gustaron, las coincidencias de Auster me entuciasmaron de manera insospechada. Sí es él un cazador de coincidencias, voy por la Música del Azar. Y que la casualidad diga.

***
Me estoy dando miedito porque no quiero hablar de obras literarias...ah, pero quería compartir que no dejo de asombrarme con lo que me topo a diario.

El mundo es un permanente asombro.

Sí, aunque a veces a mí también me da un poco (mm o un mucho) de miedo.





Comerse las letras

Me gustaría anotar un pequeño equívoco que aprendí hoy en una clase. (Si!! ya de regreso otra vez en la H. Facultad de filosofía y letras!! =)

Psicología y sicología.


La primera palabra viene del griego Ψυχη= equivalente al significado mente, en español.

La segunda palabra viene del griego Συκν= equivalente al significado higo.


Entonces, en el entendido de que logos pueda traducirse como 'tratado' (perdón los filólogos y estudiosos de filosofía por dar a la ligera una palabra tan compleja) estaremos hablando de:

En el primer caso: "Tratado de la mente" "Estudio de la mente"

Y en el segundo: "Estudio de los higos" (lo cuál no suena tan descabellado, pues en la Grecia antigua los higos eran frutos sagrados y había quienes se dedicaban sólo a su cultivo, los sicofantes)

Conclusión sin importancia: las palabras tienen todas una historia (como las construcciones, el arte, y los mismos seres humanos) y antes de arrancárles parte de la misma por que "finalmente se entiende y la 'p' sale sobrando", valdría la pena reflexionar en el contexto que cargan.

Conclusión dos: prefiero encontrarme con un sicópata que con un psicópata... (mmm hígos, con tono de Homero Simpson)