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Comerse las letras

Me gustaría anotar un pequeño equívoco que aprendí hoy en una clase. (Si!! ya de regreso otra vez en la H. Facultad de filosofía y letras!! =)

Psicología y sicología.


La primera palabra viene del griego Ψυχη= equivalente al significado mente, en español.

La segunda palabra viene del griego Συκν= equivalente al significado higo.


Entonces, en el entendido de que logos pueda traducirse como 'tratado' (perdón los filólogos y estudiosos de filosofía por dar a la ligera una palabra tan compleja) estaremos hablando de:

En el primer caso: "Tratado de la mente" "Estudio de la mente"

Y en el segundo: "Estudio de los higos" (lo cuál no suena tan descabellado, pues en la Grecia antigua los higos eran frutos sagrados y había quienes se dedicaban sólo a su cultivo, los sicofantes)

Conclusión sin importancia: las palabras tienen todas una historia (como las construcciones, el arte, y los mismos seres humanos) y antes de arrancárles parte de la misma por que "finalmente se entiende y la 'p' sale sobrando", valdría la pena reflexionar en el contexto que cargan.

Conclusión dos: prefiero encontrarme con un sicópata que con un psicópata... (mmm hígos, con tono de Homero Simpson)


Pequeña justificación sin importancia


No sé.

Hoy amaneció el día nublado, y me dieron otras ganas indecibles de escribir una palabra ganada. Je, nunca dije porque el subtítulo del blog, así, como una palabra ganada. Pues está tomado de un verso de Rilke, y es que cada vez me sorprendo más de lo que puede hacer el lenguaje, de la capacidad que tenemos los seres humanos para crear y destruir con unas cuantas letras. En los mitos de algunas civilizaciones, la palabra fue antes que todas las cosas, antes, al parecer, incluso que la divinidad. (recordatorio: compartir el himno a la palabra del Rig Veda)

Por lo pronto estos versos de Rilke, para gritar al mundo que existen las palabras. Que viven y duelen y sacian y regocijan y alegran y entristecen y muerden y acarician y vuelan y...



El caminante tampoco trae, de la ladera de la sierra
al valle, un puñado de tierra, indecible para todos, sino
una palabra ganada, pura: genciana amarilla
y azul. Quizá estamos aquí para decir: casa,
puente, cisterna, puerta, vaso, árbol frutal, ventana,
a lo sumo: columna, torre...


dejan...

Retorno a las fuentes

Un viaje.
He estado leyendo una antología de relatos llamados jasìdicos. El jasidismo, según lo apuntado en el libro que he estado consultando (1) es un movimiento religioso que se inició en el siglo XVII en Podolia (Ucrania), con la aparición de Israel ben Eliezer (1700-1760), el "Maestro del Buen Nombre" el "Baal-Shem Tov" o el "Besht".
Sus raíces son judías, y es en la población popular en la que más tiene arraigo. El origen de estas narraciones es oral y se han conservado posteriormente en manuscritos.
El pueblo del libro, según podemos apreciar, es también es el pueblo de la trasmición oral.
Aun no lo termino pero dejo unas probaditas.... y antes que eso, una reflexión que me encontré en el prólgo a la edición del Rig Veda (este libro, del cual tendré el gusto de apuntar algo después, es el equivalente al Corán en los pueblos Islámicos, a la Torá o al Zohar en el judio y a la Biblia, en la cultura occidental) del Dr. Miguel Ángel de la Mora:
Nuestro tiempo acumula descubrimientos, uno tras otro, el hombre llega a la luna, millones de personas tienen en su casa la televisón sin preocuparse por saber cómo y porqué ven imágenes de cosas que ocurren muy lejos. Y simultáneamente la injusticia en todos los planos posibles. La inmensa mayoría de los hombres no se sienten con fuerzas para luchar, sea esa lucha mediante la adquisición de información o por medio de la acción peronal; demasiado fatigados para indagar el "porque", prefieren hundirse en una esperanza metafísica, siempre más simple que lanzarse a la conquista directa de un mundo mejor. (2)
Yo no sé que es un mundo mejor. Lo que sí se es que hay palabras que han trascendido el túnel de los años, que hubo seres humanos que pensaron en enseñar, en mostrar algo a los individuos que compartirían también esta breve estancia en la tierra.
Y que hay voces que llaman. Y que hay que alejarse de vez en cuando del ruido, y escucharlas.
G.S
RELATOS JASÍDICOS
¿Màs exigente que Dios?
Rabì Moisés Leib dio una vez su última moneada a un hombre de mala reputación. Sus alumnos se lo reprocharon. A lo que respondió:
-¿Puedo ser más exigente que Dios, que me dio la moneda a mí?
El caballo blanco
Un joven acudió al rabí Israel Prohobister y le pidió que lo ordenara rav. El rabí le preguntó por su conducta diaria y el candidato contestó:
-Visto siempre de blanco, no bebo más que agua, pongo tachuelas en los zapatos para mortificarme, me revuelco desnudo en la nieve y le digo todos los días al cuidador de la sinagoga que me dé cuarenta golpes en la espalda desnuda.
En ese momento apareció en el patio un caballo blanco, bebió agua y se puso a revolcarse en la nieve.
-Fíjate-dijo el rabí-. Esa criatura es blanca, no bebe más que agua, tiene clavos en el calzado, se revuelca en la nieve y recibe más de cuarenta golpes por día. Y no es más que un caballo.
Morir de orgullo
Contaron a un rabí que cierto hombre había muerto de hambre.
-No, murió de orgullo-replicó el rabí.
Àngeles y mortales
Rabí Isaac Meir relató la alegoría del Talmud:
-Cuando el creador quiso hacer al hombre pidió consejo a los ángeles. Algunos estuvieron en favor, otros en contra. Entonces el Señor exclamó: "¿Por què no crear al hombre ya quehasta los ángeles discrepan?
El Tesoro de la Casa
Un hombre pidió consejo a rabí Mendel respecto de la convenciencia de dejar su pueblo natal para mejorar de posición. El rabí contó la historia siguiente:
-Cierto judío de Cracovia soñó varias veces que había un tesoro cerca de un molino en espera de que él lo desterrara. Salió de su casa temprano por la mañana y cavó prolijamentepero no encontró el dinero. El molinero le preguntó por qué cavaba cercadesumpolino y al recibir respuesta exclamó: "Bueno, ¡Yo soñé que hay un tesoro en el patio de cierto hombre de Cracovia!" Y dio el nombre del mismo que había estado cavando. El hombre volvió en seguidaa su casa y descubrió el tesoro en su propio patio. Ya ves-agregó el rabí-, un hombre puedeencontrar a veces un tesoso en su propia casa.
Notas:
(1) Bengolea, María Raquel, Giacchino, Mario. (Trad.) Entre el cielo y la tierra, los maravillosos cuentos jasídicos, Alfa Argentina, Mèxico, 1973.
(2)Mora, Juan Miguel de, (Trad. y estudio analítico) El Rig Veda, UNAM, México, 1980.

En todo caso, el conocimiento es una forma de amor y también una forma de acción, la única quizá que podamos ejercitar sin remordimiento en los días que corren...

María Zambrano