...extraño los años, vueltos cadáveres, donde juagaba a ponerle adjetivos a tu nombre... donde eras algo-no alguien- y la música te traía al mundo...
Y mira, apenas hace unos meses conocí tu casa. Y mira, tanto imaginarte entre esas cortinas, cúal sería tu cuarto, donde tendrías tu piano, para que de súbito me dejaras desamparada y me mostraras tu rostro.
Ése, que no existe.