Mostrando las entradas con la etiqueta me altero igual que mi internet. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta me altero igual que mi internet. Mostrar todas las entradas

Días extraños


Desde el fin de semana pasado, en el fregadero de la cocina hay una taza. De un tiempo para acá, no importa cuanto pase, nadie, de las cuatro chicas que vivimos en este departamento, nadie hace más de lo necesario para la casa y eso quiere decir ni un traste más, ni uno menos, que le toque a lavar a cada quien (y cosas por el estilo)... ya no me desgasto en discusiones...esto de las tolerancias es complejo.

***

Le regalé a Du un pez. Ella-aunque no lo recuerde- me dijo, desde antes de su cumpleaños, que deseaba un pez. Tiene meses que fue su cumpleaños; pero no importa. Quedamos de vernos para desayunar, junto con la mija. Yo no traía ligas para amarrar la bolsa así que se lo llevé en una pecera esférica, con una planta y grava luminosa. Du ahora está muy contenta, y me habla para preguntar cuantas veces al día come, si le puede dar pan árabe en lugar de tortilla (por un equívoco olvidé su alimento en mi casa) y si podemos vernos porque no quiere que muera de hambre. Yo le dije que esos animalitos aguantaban mucho, que en el taxi venía muy estresado y casi se suicida pero con la vibra que se siente en su nueva casa-que es la de Du- estará muy bien. Ella asiente-imagino-al otro lado del teléfono.

***

Fui a preguntar sobre unos cursos de inglés en E.U. A. Meses (no muchos, tal vez dos) atrás había ido pero por tal o cual circunstancia no había encontrado informes al respecto. Estaba cerrado, o no llegaba la secretaria (claro, dejó sus cosas, se salió y cuarenta minutos después yo seguía esperando) o simplemente estaba pero me decía “vea la página de internet, allí viene todo” (¿No se le habrá ocurrido que si vengo a pedir informes es porque o en la página no vienen las especificaciones o NO TIENE PÁGINA DE INTERNET la convocatoria?). Ese día le mostré la puerta donde estaba pegada la información. Y le dije “No hay ninguna dirección, ve? (ni si quiera se espero a que le dijera que curso era) me dijo entonces “pues tendrá que hablar con la doctora” le pregunte, todavía en tono cortés “¿A qué hora puedo encontrarla? A lo que respondió “Pues no sé, luego sale, está aquí un rato pero sale, es una persona ocupada” Bueno, dije, hágame una cita. Y rebatió “eso no asegura nada, a veces queda pero le salen otras cosas, no llega. Por eso no hacemos citas”

Pedí el teléfono. Estuve a punto de azotar la puerta.

Hoy que vi a la doctora me dijo que el plazo había vencido el último día de abril. Pensé en voz alta “Bueno, vine un par de veces y no la encontré” y ella muy a la defensiva me respondió “Bueno, si no metió papeles no es mi culpa, siempre estoy aquí, cuando salgo de clases vengo para acá” y remató "Y si no estoy yo, está mi secretaria"


Su secretaria es bipolar, pensé.

***

Esa vez no quise tomar taxi para mi consulta. Me iba a ir caminando después de sacar la basura y de mostrar lo insoportable que me resulta a veces el muégano que tengo por vecino. Pues me iba a ir caminando a mi consulta y se soltó un chubasco. Y una granizada. El taxi no me dejó completamente a donde iba, pero me cobró dos pesos.

***

En el curso de la Condesa (me ha servido para descubrir autores que tal vez no me hubiera topado de otra forma, por ejemplo, a William Saroyan) una señora, amable y tal vez dueña de un estacionamiento en la Zona Rosa, nos sacó copias de un libro entero de novela corta. No nos cobró.

***

Vi, mientras leía en el Parque México, a un hombre, atractivo, con su perro. Me dirigió también varias miradas. Es en este momento, pensé, en el que en las películas el perro viene y el hombre dice, oh, espero no te moleste y yo digo oh no, ¿cómo se llama?.. y fue en ese momento, en el que, en mi vida, yo bajo la mirada, pongo pose de mamona (o de gazapo) y el hombre simplemente desaparece…

***

Iba a acabar el post con la frase “… y la taza sigue allí” pero, la verdad es que no es cierto. Fui a preparar algo de cenar y, mientras limpiaba la cocina, puse el soundtrack de Juno...y la lavé.


***

No sé si han sido días más extraños, o, simplemente, les he puesto más atención…

***

P.D. Hago pública tu felicitación, Anuar. Tal vez esto parece final de postal de segundaria, pero a veces, simplemente, hay que dejar de hacer el ocho en la jaula del tigre y decir las palabras: gracias, de verdad gracias, por ser tan chido. Te quiero mucho…y felicidades, y felicidades más.