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Cavilar, cavilar


Hoy concluí: todavía no estoy para concluir grandes cosas.

Tlara lá. Tlara lá.


Más allá de media cancha


Y al final, tal vez, como dice Posada, quedo siempre mirando a la portería.


***
El juego no termina hasta que termina, dije alguna vez, en otro tiempo, y esa vez hubo un remate de miradas. Y es que a veces el balón está tan cerca, la seducción es tanta, que digo sí claro que sí y el ruedo ya no es ruedo sino un campo de batalla. Puedo oir los gritos en la tribuna, oler el sudor que aparece dentro de mí porque no estoy sentada en la banca. Porque después de todo-y a pesar de todo- no me gusta estar sentada.

Y después el pasto verde, los golpes, el eterno azar que favorece el roce entre las piernas, el balón conquistado y la agitación extrema. Y después los vituperios, el silencio de la mente y el temible latido, el momento que congela y se congela.


Y después de eso, nada.

Y después de eso, nada.

Y después de eso incluso, no es el pase al compañero,
que anota o falla, eso carece de importancia.

***

El balón se ha ido,
sigue su curso...


***

Lo tenía.

Lo tenía...

¿Lo tenía?

PERCEPTIONS


1

El juego de la realidad produce monstruos. Bueno, esa no es la famosa cita pero en eso pensé justo ahora. Y más bien, no es exactamente que la realidad los produzca. Es que en la realidad –lo que sea que eso sea- cabe toda posibilidad y ante eso tan inminente, lo razonable queda a veces –muchas veces- muy corto.

Entonces en la realidad lógico-ordenada (ideal, por supuesto) se producen alteraciones “monstruosas” fuera de los contextos “apropiados”.


Pero eso, desde otra lógica, es lo que debe pasar.


Lo contrario –pienso yo, humildemente- sí sería una aberración.

2

Hay veces en las que los sentidos nos ponen tretas. Y ante la percepción inmediata uno se detiene y saca conclusiones; apelando a la lógica más fundamental, a lo que debe ser según los razonamientos adquiridos, ya entrenados.

Pero a veces, algo escapa.

Pero a veces, algo no es así.

3

Una vez, en aquellas épocas ya lejanas de exámenes finales, me ofrecí para llevar el trabajo de una amiga a un instituto. Dicho sea de paso, yo iba a sacar unos libros por allá. Entonces quedé de ir a su casa por las cuartillas y de allí tomaría el pumita y así todos seríamos felices.

Como lo habíamos acordado la noche anterior, llegue alrededor de las ocho y media de la mañana.

Pues toqué el timbre de su apartamento –de cuyo número, dicho sea de paso también, no puedo acordarme, a pesar de los tres años que llevo visitándolo- y nada. Esperé un poco y dije, vaya, estará en su recámara y no oye el timbre. Esperé un poco más y dije, bueno, aunque sea movistar, le llamo – yo no soy telcel, sí, tengo telcel pero no soy telcel. ¿Uno puede SER de alguna compañía? Eso también me aterra- en fin, por eso de los cobros le mandé primero un mensaje. Nada. Dije, bueno, bueno, le marco. El teléfono sonó, lo oí sonar, estaba justo en el comedor, que está muy cerca de la puerta de la entrada principal, en la que yo esperaba. Apareció un “desvío de llamada” entonces dije bueno, esa niña está allí y no me quiere abrir o qué. Entonces esperé un poco, un poquito nomás. Y la computadora hizo el sonido que hacen las computadoras cuando alguien se conecta al msn y entonces yo dije: ¡es el colmo! está justo allí – o alguna de sus roomies está justo allí -con la computadora platicando y no me quieren abrir!

Bajé las escaleras, ciertamente, apresurada y muy molesta. Rabiando me dije que no importaba que pasaría, yo no llamaría hasta que ella diera señales de vida y ofreciera una explicación razonable para tenerme allí esperando tanto tiempo estando ella al otro lado de la puerta.

Creo que hasta tenía ganas de llorar.

El punto es que bajé las escaleras y salí del edificio. Mientras pasaban los estudiantes con batas blancas y sus tortas de tamal, oí una voz que me decía ¡hey mija! ¿ya subiste? A y yo bajamos a comprar una torta porque no aguantábamos el hambre, estuvimos trabajando en la madrugada.

Me calmé. Me dio tanto gusto verla allí. Le dije, te mandé un mensaje. Me contestó que había olvidado el teléfono.

Cuando llegué a su casa vi que también habían dejado las computadoras encendidas. Me invitaron de su desayuno y creo que tomé un té antes de irme. Vio todas las llamadas perdidas en su celular. Se disculpó.

Después del instituto regresé a su casa y pasamos el día estudiando. No mencioné las conclusiones a las que había llegado antes de verla. En el justo momento en que las hice me parecieron las más verosímiles. Me pareció hasta absurdo que, precisamente a la hora señalada con la computadora prendida y oyendo el número de celular, no estuviera allí, en su casa.

Vaya, pero esas fueron mis conclusiones. Y a lo mejor desde mi circunstancia me he predispuesto a pensar de una determinada manera.

Pero siempre hay más posibilidades a lo que uno ve y juzga, de determinado hecho.


4


No mentía cuando le decía a un amigo- sí, el Juglar- que el mundo es absurdo. Completamente absurdo.

El me dijo que sí, que era absurdo; pero habitual.


De un encuentro. De las cosas que me aterran

Habíamos planeado comer juntas el fin de semana. Me dijo que lo arregló todo y hasta iría a ver la Bella y la Bestia para aprovechar que se quedaba el viernes. Tuve que cancelar y pedir prórroga. Este fin de semana llega un primo de Canadá y la familia ira en caravana a Veracruz. No tengo la más remota idea de la relación que hay entre el primo Luis, el Puerto jarocho y el mar, pero así me lo informaron. Cuando se lo dije a ella, lejos de bajar el tono –o subirlo- me dijo que me la pasara muy bien y que practicara mi inglés, que buena falta me hace. Estuvimos platicando alrededor de tres horas. Llevamos un par de días así.

Hace algunas semanas recibí noticias suyas - no vi el mail el día que lo mando, estuve en trabajo de campo casi todo el mes – el asunto del correo decía, simple y llanamente: Espero que seas tú.

Pensé que se trataba de una broma, incluso pensé en que alguien más que supiera su nombre podría haberme mandado ese correo. Pero el contenido de éste refería algunas cosas que no me hicieron dudar.

Pues bien, había perdido su cuenta de e-mail y con ella todos sus contactos. También decía que dio conmigo al tratar de hallar un poema, vía internet, pero que no estaba segura de que mi correo siguiera siendo el mismo. El seguimiento, según me anunciarían las pláticas que tuvimos después, era bastante lógico.

En la primera de ellas, no reconocí su voz. El recuerdo era lejano y más bien lo que tenía muy presente era su imagen. Revisando en los álbumes di con una foto suya, estábamos en la biblioteca. Se puede notar, entre los libros regados en la mesa, el primer disco de Avril lavigne.

Su voz tenía más bien una mezcla de templanza pero sin un sesgo de descanso. Es una mujer hiperactiva y, cabe mencionar, se nota que está sumamente satisfecha con lo que hace.

Me preguntó, animadamente, que si ya había sacado un libro. Le dije que no, pero que tenía algunas publicaciones, recientemente una en una antología de la UNAM. Se alegró. Me dijo que lo último que leyó de mí le recordaba a la prosa de Márquez. Se hizo el silencio y yo, del otro lado de la bocina, me reí. Te voy a llevar un disco con algunos de mis cuentos, concluí después de la sugerente apreciación; también algunos poemas, pero estos no míos, aclaré, mejor de maestros como Bonifaz. Perfecto, asintió. No lo conozco pero confío mucho en ti. Tenemos muchas pláticas pendientes, dijo. Han pasado cinco años…


… y sí, han pasado.

No recuerdo como la conocí. Seguramente en algún concurso de esos que se hacen entre preparatorias, donde el espíritu estudiantil se une por la misma causa: ganar, y ganar por el nombre de una escuela. Era, eso si lo recuerdo bien, un as en matemáticas. Alguna vez que falló su compañero de equipo en el proyecto de la bobina de tesla, me ofrecí para ayudarla. Esa vez expusimos en la Feria de Puebla, y dos que tres preguntas sobre la electrónica me tuve que aventar. Fue divertido. Cansado, pero divertido.

En esa feria compré un par de libros de Pessoa. No sé ahora donde están.


Y= yo E= ella


E-De verdad tengo muchas ganas de verte

Y-Si!!! Yo también, estoy emocionada.

E-Hay tantas cosas qué platicar

Y-Pues imagínate, “como han pasado los años”, jaja

E-Ah, tienes razón, ya se fueron como agua, la próxima semana cumplo cinco años aquí

Y-Sí, igual yo

E-Pero fue la mejor decisión que pudimos tomar

Y- (suspiro) para serte sincera, en ese tiempo no la consideraba con toda su magnitud, más bien todo era hermoso, vaya, hasta prepararse para el examen, viajar a Puebla para estudiar mientras los otros seguían en clases…sí, era una ilusión muy grande…

E-Si! Exactamente, estábamos muy ilusionadas

Y-Pero yo no tomé conciencia de lo que vendría, hasta mucho después

E-Vaya, mujer, estás donde tienes que estar, eso no lo dudes ni tantito!

Y- (otro suspiro) Sabes jugar cartas, ¿no?

E-Ehemm

Y-Bueno, pues, en la Viuda negra o en el Poker, a cada quien le dan una serie de cartas –cinco- y hay un juego en la mesa, que nadie ve. Llega un momento en el que uno, que ya vio su juego, tiene la elección de cambiar todo por el de la mesa. Hay la posibilidad de que mejore, pero también de que no. Uno toma la decisión de acuerdo a las cartas que ya sabe.

E-Ajá…

Y-La razón por la que vine a México, fue porque no tenía idea de las cartas, es decir, no las veía. Quedarme en Puebla era, de alguna manera, mucho más cómodo y seguro. Vamos, hasta mi lugar en la universidad estaba dado por hecho. Pero le aposté al juego de la mesa, y, tal vez, no porque fuera éste mejor que el otro. Le aposté porque simplemente no lo conocía…


***

El domingo vi al Juglar negro. Me había mandado información acerca de unos talleres en Puebla. También me pasó su tercer libro, Cuentomancia, que devoré en cuanto tuve en mis manos. Me dijo que él creía que yo ya estaba residiendo en esa ciudad. Le dije que no, que más bien, Puebla era hermosa pero que no podría vivir allí. Me preguntó porque. No lo había pensado, dije. Tal vez no sea por la ciudad, argüí. Pero no sé decir porqué.

Ahora que lo reflexiono, Puebla significa también la posibilidad. Pero una posibilidad fallida. O, mejor dicho, no vivida. Allí están las historias inconclusas que, ahora sí por circunstancias y no por voluntad, no germinaron.

Allí también los amigos, la gente que ya no pude conocer y la familia con la que ya no pude estar durante todo este tiempo.

Pero no, no sé si volvería ahora. Seguramente no.

Y es que esa posibilidad se acabo en el momento de elegir. Porque la que era hace cinco años no es la misma que escribe ahora, y mucho de lo que soy y he aprendido ha visto la luz gracias a las experiencias que he tenido aquí.

Me aterra vivir en Puebla porque allí está el pasado. O lo que es peor, el olor del pasado. Me aterra pensar que estando en sus calles podría encontrarme con personas que en otro tiempo y otro espacio pudieron coincidir conmigo y ser, de alguna manera, trascendentales. Me aterra la sola idea de que un hombre pase de largo sin siquiera imaginar que pudo, en otro tiempo también, en ese espacio, ser mi acompañante en un concierto de Rachmaninov.


...y no he dejado de ser cursi.


Eso también me aterra.


Un poco o un mucho


Estos días había estado muy triste. Tal vez es abril y son los días nublados que reciento más porque en Puebla hacía bastante calor.

Miento.

Es abril y por fechas como estás suelen deambular por la casa los fantasmas.

El lunes (vaya, ayer fue lunes) fui al Fondo de Cultura a comprar un libro. A pesar de que es de dicha editorial no lo tenían, así que pasé a la Gandhi. Sí, allí estaba esa orilla de la jardinera donde me senté hace ya un rato, y vi acercarse a mí un hombre corpulento y de lentes, murmurando "Perdón, perdón, nunca se hace esperar a una dama"

No pude con la nostalgia y ya que traía un libro (Hotel Savoy, de Joseph Roth) fui a leer a ese parque. Recorrí los caminos diminutos hasta que encontré una banca disponible. Las vendedoras pasaban de largo cuando, al ofrecerme chucherías, miraban mi expresión. Sí, estaba triste.

No pude reconocer en que banca nos sentamos aquella vez. Pero debió ser una no tan alejada de la avenida, porque recuerdo que fuimos a la tienda y tomé un jugo y él un agua. Llevaba una blusa algo escotada, una falda larga y el cabello recogido. Ese día, no permitió que lo abrazara.


***

Debido a la semana del congreso, no pude ir a las clases del diplomado. Lo sentí aun más porque justo en esas dos sesiones vimos (bueno, vieron) Budismo. Pero hoy fue la conclusión.

Ahora me siento muy bien. Mi perspectiva sobre varias cosas cambió esta tarde. Sobre todo fue un tiempo de atención y reflexión: "la enseñanza del Buda dice que no hay momentos ordinarios" La magia está en hacer conciente cada momento, con su riqueza.

En varios estadíos de la clase sentí como esa especie de sube y baja en el pecho, entre el dolor y una sensación parecida a la paz. En palabras de La mija, "hice caquita" (jeje, una caquita espiritual)


"Hay tres venenos que afectan la mente y el alma: la ignorancia, el apego y la aversión"

No voy a ponerme a pasar apuntes esta noche pero ignorancia querría decir la "crónica inhabilidad para comprender las caracterísrticas fundamentales de la realidad", el apego " El hábito mental a través del cual tendemos a sobre estimar y proyectar cualidades positivas sobre objetos, personas, circunstancias o ideas que no las tienen... y las subestimamos como una fuente inherente de dolor, infelicidad y sufrimiento"

Y en ese momento me cayó el veinte de lo que Du quería decir cuando, enmedio de la decisión crucial entre un suéter rojo y uno azul, me aseveró "Si, mija, pero hay que separar lo que FUE, de lo que SIGNIFICÓ"

***

Me siento muy bien porque Joseph Roth me golpeó y porque quiero leer más de él. Me siento aun más contenta porque me topé con El cuaderno rojo, de Paul Auster y lo devoré. Si los Pequeños equívocos sin importancia de Tabucchi me gustaron, las coincidencias de Auster me entuciasmaron de manera insospechada. Sí es él un cazador de coincidencias, voy por la Música del Azar. Y que la casualidad diga.

***
Me estoy dando miedito porque no quiero hablar de obras literarias...ah, pero quería compartir que no dejo de asombrarme con lo que me topo a diario.

El mundo es un permanente asombro.

Sí, aunque a veces a mí también me da un poco (mm o un mucho) de miedo.





La gente suele hablarme






22 [Fragmento]

De andar buscando llego.
Nadie, que sepa yo, quedó esperándome.
Hoy no conozco a nadie, y sólo escribo
y pienso en esta vida que no es bella
ni mucho menos, como dicen
los que viven dichosos. Yo no entiendo.

[Fuego de Pobres, Rubén Bonifaz Nuño]


I

La gente suele hablarme. A pesar de que en últimos tiempos me he vuelto un poco más huraña; a pesar de que siento endurecerme el semblante a la menor provocación. En la Biblioteca de Balderas, este sábado, un policía me detuvo. Cuando revisó mi mochila y vio las velas que llevaba, (regalo para mamá), comenzó a platicarme. Me preguntó si era norteña, tal vez de Guadalajara. Allí supe que era poblano y que viajaba a Poza Rica, y que un pariente suyo era gran cabecilla de la policía federal. Yo, inquieta, esperaba una pausa. Pareciera que entre más prisa se lleva, a la gente no le nace respirar. “Estoy aquí, para lo que se ofrezca” enunció sin eco; yo pensaba en lo tarde que iba para tomar el camión en la terminal.

II

Ayer, cuando salía del Diplomado, pasó otra vez. Directo al café, buscaba en mi camino también las galletas. Una señora me cedió su turno. Alzó la voz, dijo “qué frío” y se dirigió al azúcar. Le sonreí ligera y espere a que desocupara el vaso con los granos dulces. Intentó hacerme plática. Sonreí, sin que saliera palabra alguna. Dejó la cuchara en un vaso de cucharas; me decidí por tomar amargo el líquido caliente. Quiso encontrarme la mirada. “Con permiso, que pase buena noche” dije, y sonreí otra vez, pero seguramente no lo vio. Me alejé, con los tacones sonando en el piso.

II

En el camino hacia el autobús, pensé que la gente estaba sola. (Estamos solos, pues)
También que hace falta mostrar un poco de interés, pero seguramente con mayor reslutado, un grado menos de indiferencia. Así, la gente empieza a hablar, cuenta historias, opina, se emociona, alza la voz...

La gente comienza a alargar la vista, a hacer contacto, a preguntar cosas de ti.

…y yo, que a la vuelta de la esquina (y por razones que no vienen al caso) he perdido la paciencia, y yo, con la mirada un tanto ausente he dicho en estos últimos días “no me esté chingando”, más en tono de súplica que de enojo...

IV


Y la gente se queda con las palabras en la boca y tal vez piensa en que hay mucho tráfico a esa hora, en cierta calle. Y la gente se resguarda de la lluvia, sin mirarse, y cuando están secos intentan desaparecer en las esquinas con el humo de los tamales.

Y la gente piensa en los uniformes de la escuela, en el parche y el zurcido. En la abuela dormida frente al televisor, en la cuenta del teléfono.

Y la gente tiene un turno extra en la madrugada, sirve hamburguesas, pierde un libro, rompe sus lentes, recibe una llamada, cruza los brazos, rechina sus dientes...


Y la gente finalmente calla.




[Nota: imagen de Ed Van Der Elsken]

Domingo



...llegué una hora más temprano. Ordené un té negro helado. No me comí el limón que adornaba el vaso como suelo hacerlo. En lo que traían el aperitivo (no tenía tanta hambre) me puse a leer el libro que me acompañó todo el dia. El nacimiento de la tragedia. Quiero recordarlo porque después empezaré (de nuevo, la primera vez no lo concluí) Así habló Zaratustra. Le prometí a Lalo que buscaría mis apuntes; que la próxima vez que nos vieramos allí, en aquel lugar, tan cerca de la casa de mi abuela, que hablaríamos de poesía, filosofía, ciencia, música. En fin, de la vida, la que no podemos contarnos a diario... la que salta y se inquieta cada vez que nos vemos porque estamos lejos. Lejos para reír o caminar; para leer, para que él toque a Chopin y me diga que está muy nervioso. Para hacernos cómplices del asombro, de este sudor frío y delicioso cada vez que nos miramos pasar en las aceras de un lugar que compartimos desde los doce años.

Pero eso tú no lo sabes. Te miré desde lejos y traías unos lentes oscuros. Te quitaste los audífonos del Ipod. Sí, estaba un poco ansiosa, había llegado temprano. Me paré a recibirte antes de que te aproximaras hasta mi mesa. Te di un beso en la mejilla. No había tanto furor en el hecho de que eras tú, sino de que por fin estabas conmigo.

Fuimos al cine, tienes buen gusto. Había puesto mi bolsa para separanos, pero te hiciste camino. Terminamos abrazados y en la oscuridad pensé en lo mucho que me gustaba tu perfil, en esa barba que te iba tan bien. En la expresión que toma tu rostro cuando cierras los ojos, enmedio de una oscuridad tan ténue...

Ya en tu departamento, me puse a observar los libros. Luego tu mesa y el sillón de piel. Todo estaba tan limpio, como sin esperar a nadie. En tu refrí habia unos chocorroles y lo que había quedado de una comida china. Me pregunté si tú hacias el aseo o contratabas a alguien. Destapamos dos cervezas, pusimos música y apagamos la luz. No había taquicardia....


... De regreso a mi casa pensé en que todo había estado bien. En que tu cuerpo abraza lo suficiente, sin llegar al agotamiento pero sin permitir el descanso. En que tus brazos se acomodan en los míos y en que podemos hablar quedito sobre películas extrañas, o movimientos políticos, o los cambios de casa. (Eso, que también es la vida) Te recomendé la Obediencia Nocturna, y el corazón dio un sobre salto. "No puedes creerle al narrador", musité, y me quedé callada, con los ojos bajos.

Me diste mucha confianza. Eres tierno. Además atento y respetuoso con los tiempos y las distancias. No hablas más de lo debido. No te comprometes más de lo deseado.

Caminando entre los transeúntes, me tomaste de la mano. Me acompañaste entre la gente, en la hora en que todavía se podía ver luces en la casa. Oí a Chopin, como entre las hojas. Te dije que no podía concebir a alguien que viviese sin música. Asentíste. Te dije también que de chica tocaba el piano. Me preguntaste que si aún lo hacia. Respondí que no. Inquieta aseguré que sin un niño oye música durante su desarrollo crece con mayores habilidades; que era importante porque el ritmo se lleva en toda la vida: en las letras, en el caminar, en el baile, en los cuerpos. Moviste la ceja un poco. Callaste. Volví a la carga diciendo que me sentía atraída por la imaginación, que a veces hay personas con tal genio, que su imaginación raya en la locura. Moviste la ceja de nuevo, susurraste un tal vez. Te hablé sobre las letras, sobre la creatividad en la música...un poco exaltada te dije que algo de lo más difícil que quise tocar alguna vez fue el Op. 9 No. 2 de Chopin. Abriste un poco más los ojos. Cerré los míos y empecé a tararearlo. Dijiste que no lo conocias. Suspiré. Volteaste hacia el ruido de los carros.

Ya aquí, en mi guarida, entre mis libros y el olor de mis tardes, me bañé. Puse música de piano. Mi madre habló por teléfono y me preguntó como me había ido estos días. Dije que bien. Me preguntó por algún pretendiente. Le dije que todo bien. Luego interrogó sobre si estaba sola. Le dije que sí. "Es que se oye música como la que te gusta" afirmó. Luego de un silencio arguyó que no me percibía tan contenta. Le dije que todo normal.


Cuando colgó cerré los ojos y me puse a escuchar esta música. Recordé que me dejaste en la
puerta de los edificios, ni más allá, ni más acá. Me preguntaste cuando nos veríamos. Dije que me hablaras.


***

....me di cuenta de que no podrías entender lo que quiero decir cuando digo que me gusta Chopin.













Equívoca reflexión...

Estas letras son las del cajón. Pude escribir otras cosas [de hecho lo hice, pero ya lo borré...] no obstante, creo que esto va más ad hoc con el principio de año.

Pensé que este sería un parte aguas, y que por decisión unánime [declaro la independencia de mis actos] a partir de este post no volvería a escribir cuestiones melancólicas en este espacio.

Pero seguramente lo haré.

...vaya, soy ser humano a pesar mío...

***

Hoy leí en un post algo como “la mayoría de las personas escriben cosas tristes o utilizan el blog como un elemento catártico… esos textos me aburren”. Esta línea me dejo meditabunda un buen rato. Yo creo que “se vale pensar”. La realidad resulta a veces tan ajena que es necesario formularnos teorías, sacar conclusiones de los hechos y decir algo como “la vida es así” “puede ser de esta manera” o mejor dicho… “en mi experiencia tales circunstancias llevaron a esto”. Creo que por eso los libros son importantes, porque nos dicen siempre cosas sobre seres humanos que también experimentaron el estar en medio de este vértigo, de sus estados conscientes e inconscientes.(la ficción, con las “mentiras” dice muchas “verdades”) Creo también que por eso mismo hay que ser críticos, porque a pesar de que algunos de ellos muestren un virtuosismo desquiciante (si, a veces tango ingenio y tanta imaginación rayan en la locura) no están exentos de “fallos”, y siempre son susceptibles de encontrar en ellos, como en lo humano, imperfecciones. (Je, una belleza, ¿no?)

Alguna vez, el maestro Gonzalo Celorio, nos dijo en clases que podía entenderse porque los escritores hacían textos, pues eran algo así como fantasmas o preocupaciones que dejaban en la hoja en blanco para que desde ese momento ya no pertenecieran a quien sostenía la pluma, sino al mundo. Los lectores, decía medio en broma, son los verdaderos masoquistas, puesto que buscan leer esas preocupaciones.

Desde mi punto de vista gran parte del arte ha nacido en esos momentos “catárticos” donde el artista es eclipsado no por las “musas” sino por un sentimiento arrebatador que le reclama expresar ese “algo”. El arte, para mí y hasta este momento, ha sido la expectación de ese nacimiento.

Simone de Beauvoir dice en La mujer rota que “ La gente feliz no tiene historia, en el quiebre, en el desconsuelo, uno experimenta la necesidad de narrarse"

Claro, los blogs están pensados para hacer con ellos muchas cosas y no precisamente “posts artísticos” (y con toda la razón, no tiene porque ser así) Pero también creo que son medios de expresión en donde hay textos muy valiosos, que pueden o no ser desdeñables (la diversidad de criterios es una riqueza) pero que tienen por sí mismos no sólo una calidad literaria meritoria, sino un testimonio de experiencias que necesitan ser compartidas, aunque sean “tristes” o “catárticas”. Me gustaría decir que algunos posts son verdaderos mensajes en la botella, pero dada la creciente comunidad en internet y las redes de información que estos sitios webs proponen, a cada tripulante o espectador del mar, le llega un mensaje distinto... o mejor dicho, le llega un mar de mensajes.

Al parecer en el fondo de todas estas letras yace mi propia conciencia de que la mayoría de mis textos eran tristes o nostálgicos, y aunque disfruto mucho aquellos en que la vida ofrece anécdotas llenas de gracia y los que están cargados de una ironía deliciosa, en su momento sólo pude escribir así...


Nota: Mensaje para los navegantes que no tiran las letras llenas de polvo. Los que lo hacen... no llegaron al final del post.

***



Imagen la tomada de:

http://cosodeilustradores.blogspot.com/2007/06/mensajes-en-una-botella.html


Me estoy haciendo vieja...




/En una parada de autobuses de esta ciudad/

YO.-WTF!!!!. Autobús lleno. Mmm, No hay lugares. Mmm chico guapo enfrente, bueno, por lo menos.
YO.-Un micro vacio a la vistaaaaaa!
YO.-Mmmm.Piensa, piensa, mayor satisfacción. ¿Asiento o chico guapo, asiento o chico guapo, asieto o chico guapo?
YO.-Sí...asiento...


Warning



En exámenes finales…

Pequeña respuesta a Tzitzi que se convirtió en un post




¿Porqué la verdad duele?

Porque se desvela, como al abrir los párpados el primer rayo de luz. Cuado se tiene las verdades (subjetivas como la misma naturaleza humana) en la bolsa y no se puede con ellas, se tiran,en la calle, para que alguien más las vea. Tal vez "la verdad" está más ligada a la realidad que suele ser terrible...y tal vez fabricamos la mentira (nuestras mentiras) para interpornerlas entre la realidad y nosotros, y así hacer que ésta sea más llevadera. Porque aveces la mentira es bella...y siempre es un acto creativo.
Imaginar de alguna forma es mentir. Escribir de otra también. Fabricarse personajes en la vida, sin pornerles nombre (Anita, Karla, Josefina o Aura) es algo que incluso es necesario para, en algún punto, conocernos.
Ana existe porque la vivió un cuarentón y una chava de 20 años. Tal vez Ana les dejó algo a los dos. Existir para alguien tal vez sea sólo eso...dejar algo imperceptible.

No se necesita (¿lo recuerdas?) tu nombre en una placa de una calle que diariamente millones de personas ven, para hacer algo, para existir.

Tal vez sólo necesitas un día abrir un blog, y ver que tu ex compañero de prepa leyó Rayuela (porque quien chingados era ese Julio Cortázar) y le gustó. Y
anda buscando algo en las calles de París.

Tal vez sólo necesitas un día tocar algo en el piano. Ver que los amigüitos de tu hermano se sentaron.

Y sonrieron.

Hoy Ana dejó, por ejemplo, esta reflexión.

Puequeño equívoco espiritual

[Acerca del misticismo de Santa Teresa]




Tenían mayor pureza en el procedimiento, y en vez de ascender a Dios por la razón, al modo de los alejandrinos, o por la admiración a la obra divina, amando a Dios en sus creaciones con la ternura de San Francisco de Asís, se sublima sólo por ministerio del amor. Santa Teresa compadecía a Luzbel, el ser más desgraciado, porque no podía amar.
En realidad no confesaba génesis, porque no representó ningún proceso filosófico, sino un arranque pasional cuyo oleaje llegó a acariciar un momento las playas de la filosofía.
Bejarano Méndez, Manuel. "El misticismo y los místicos" Cap. XIV, en: Historia de la filosofía en España. Artículo completo en la web:

Bola ocho





"La mano izquierda da apoyo, la derecha fuerza y tu dedo índice dirección. Siéntete segura, ubica tu bola y tira. Como en la vida, nadie va a decidir por tí... "

"Y éste juego es tuyo"




Pequeños equívocos en algún billar del D.F...

pequeños equívocos que aprendí en LCC3

(Travel to LCC3, California, U.S.A)

*Rubén Bonifaz Nuño no tiene fronteras (En este momento algún chico preparatoriano estará abriendo sus páginas...tal vez lo dejará, tal vez necesite perfeccionar el español, tal vez le falten años... pero habrá una semilla esparcida entre la tierra)

*La lengua cambia y permanace: en el aire de los Angeles se respiran ráfagas completas del idioma materno de casi el 60% de la población. Hispania sigue dejando su huella. (Vamos a reconolizar! si no nos ganan los chinos...)

*Todo, todo cabe en una backpack, sabiéndo que la maleta pasará por migración.

*Siempre, siempre, es posible que se pierda algo, aunque el equipaje esté cerrado y la back pack esté contigo. ( Por ejemplo, un boleto de aviòn...no me pregunten a quien le pasó...)

*Por menos oriental que se vea un oriental en el aeropuerto...no, no hablarà un inglès comunicable.

*En migración, por más más mexicano que se vea un oficial, no te hablará en español.


*Al ascender el avión desde el D.F, hay una turbulenta nube gris donde no se alcanza a ver nada. No, no es la entrada al purgatorio. (Para quienes no creían en los IMECAS)

*Si el destino es México, las azafatas te pedirán los audifonos que vienen en los asientos antes del aterrizaje. (Por eso de los recuerditos que se llevan los mexicanos... hay testigos)

* Los mexicanos tomarán fotos en el avión...aunque les haya tocado la ventanilla del ala

*Desde el aire, se comprueba que la ciclopista no es la única construcción surrealista en el D.F

*En los aviones ¡También hay azafatos!

*Los aeropuertos tienen un halo de melancolía que da mucho frío.

*Hay despedidas en donde el adiós no sale de los labios.

*Ken y Barbie si existen! ( y estudian en muchas universidades de California)

*Tribilín es más Pluto que su congénere canino

*En Disneylandia, todo está hecho en china! (ni para traer recuerditos..)


*Las llamadas de celulares a México si son rápidas


*La capacidad de compra de algunos chicos es indirectamente proporcional al tiempo que se les da para recorrer las tiendas...(¿Verdad Mike y Federico?)

*La capacidad de perderse en un centro comercial y retrasarse es directamente proporcinal a la urgencia por cenar que tiene el grupo.(cualquier parecido con la realidad...)

*Las gaviotas también comen calcetines

*Cuando los organizadores dicen "solo van a mojar los pies en el agua de la playa" .... es literal.



*El camino al aeropuerto regularmente es más largo de regreso...


(To be continue...)